El flamenco actualmente: de La leyenda del tiempo a El Mal Querer

 

El 2 de noviembre de 2018 la artista catalana Rosalía publicaba su segundo álbum, El Mal Querer, y se convertía automáticamente en el álbum más escuchado en un día en España en Spotify. España entera escuchó en bucle su single principal, Malamente, y no había quien no gritara de vez en cuando el tratrá de su estribillo. Ese mismo año, la prestigiosa revista Billboard lo consideró el mejor disco latino del año, y poco después le dio el puesto 25 en su lista de los 100 mejores álbumes de la década. Tiene 1 Grammy Internacional y 6 Grammys Latinos.

Como ella misma dice: “No basé mi carrera en tener hits, tengo hits porque yo senté las bases”. Rosalía afianzó e indicó qué había que hacer para sonar fresco en España: beats electrónicos, ad libs (equivalentes a los jaleos en el flamenco) y arreglos de producción procedentes del trap y la música urbana. Pero lo llamativo fue que hizo todo eso teniendo como protagonista la tradición del compás y la melodía flamenca: en Di mi nombre, por ejemplo, canta el yali, cante por tangos tradicionalmente cantado en las bodas gitanas; el Reniego, como tituló la quinta canción, es una letra típica por seguiriyas que ya cantaba Tomás Pavón a mediados de siglo XX; o la frase “Amargas penas te vendo / caramelos también tengo”, en De aquí no sales, es una referencia al pregón de los caramelos que popularizó el gaditano Macandé el siglo pasado.

Sara Sambola en noviembre de 2023, Tablao de Carmen

Camarón, Paco, Lole, Manuel y Enrique

Pero no se puede hablar del salto que dio Rosalía con el flamenco sin hablar de la revolución de la segunda mitad del siglo XX. Antes de ella, existieron Camarón y Paco de Lucía. Los nueve primeros discos de los dos gaditanos, entre 1969 y 1977, ya iban marcando una nueva manera de tocar y cantar flamenco, que coincidió y aprovechó la tendencia de profesionalizar el flamenco, pasarlo por los estudios profesionales y sacarlo de los círculos privados de casas, patios y ventas. Pero la verdadera sacudida llegó con el álbum La leyenda del tiempo en 1979, de Camarón con Tomatito, que sigue considerado por muchos como el mejor disco de vanguardia flamenca: introdujo nuevos instrumentos como la batería, la guitarra eléctrica, el sitar, bajos o teclados, algo impensable en la época para la ortodoxia flamenca.

Camaron y Paco de Lucia

Cuentan que a Camarón le entró el gusanillo de la renovación cuando escuchó cuatro años antes el disco Nuevo día, de Lole y Manuel, la pareja de trianeros que recogió toda su formación flamenca en casas y patios, y pusieron el flamenco de moda entre los jóvenes. Era la época de la revolución cultural y social en España tras la muerte de Franco en 1975, y el flamenco no se iba a quedar atrás.

Los vinilos y CDs de rock extranjeros llegaban a las casas, y por su parte, en Granada un joven Enrique Morente también se iba subiendo a la ola renovadora. Después de cantar y grabar los cantes más tradicionales, empezó a ver que los límites de lo jondo eran permeables. Fue pionero en utilizar efectos en las voces, acompañarse de coros como las Voces Búlgaras, adaptar la poesía al flamenco, fusionarse con la música clásica o colaborar con grupos tan alejados del flamenco como Sonic Youth. Pero la sorpresa definitiva de Morente tuvo lugar en 1996 con el álbum Omega, con el grupo de rock Lagartija Nick. Un álbum de culto que mostró cómo juntar el flamenco y el rock en perfecta armonía, un sonido que han seguido buscando muchos años después grupos activos actualmente como Los Planetas, Grupo de Expertos Solynieve o Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Paralelamente, en Sevilla, y con la cabeza del productor Ricardo Pachón siempre detrás, ya venía sucediendo el subgénero conocido como rock progresivo andaluz, o simplemente rock andaluz, en el que durante los 70 grupos como Triana, Pata Negra, Veneno o Smash, ya hacían sonar las guitarras eléctricas sin perder lo aflamencado y lo andaluz.

Como tablao barcelonés, no podríamos no hablar de la revolución musical que fue la rumba catalana. Según los estudiosos del flamenco, es una derivación de los tangos y los tanguillos, con gran influencia cubana, que desarrolló la comunidad andaluza y gitana en la década de los 50 en los barrios de Gracia, Hostafrancs y El Raval. El éxito llegó con los considerados “padres de la rumba”: Peret y Antonio González “El Pescaílla”, marido y guitarrista de Lola Flores. Los aires frescos y festivos que trajo este palo (también considerado un género en sí mismo) convencieron al gran público, y figuras como Bambino la popularizaron aún más con la “canción por rumba”, llevando a este género catalán canciones típicas del folclore español y latinoamericano como Procuro olvidarte, Adoro o Corazón loco. En cuanto a los grupos de rumba del siglo XXI, el mayor exponente ha sido y es Estopa, también catalanes.

El flamenco en el siglo XXI: más que vivo que nunca

De vuelta a nuestros días, después de El Mal Querer, otro de los discos recientes que ha batido récords y dado la vuelta a Hispanoamérica es El Madrileño, de C. Tangana, publicado en 2022, que aunque no sea flamenco sí tiene una clara influencia de lo flamenco, tanto musical como estéticamente: en los jaleos, en las palmas, en letras concretas o en la inclusión de voces jondas como Niño de Elche, otra de las propuestas artísticas del siglo XXI que trata de llevar mezclar lo nuevo y lo antiguo.

Otra de las jóvenes que están llevando el género a nuevos lugares es Rocío Márquez. La onubense, formada en el flamenco y cantaora de la tradición (ganó la prestigiosa Lámpara Minera en el festival de Cante de las Minas), sacó en 2022 el disco Tercer Cielo. Mano a mano con el músico jerezano Bronquio, un “activista del ritmo”, como le define la revista Mondo Sonoro, consiguieron una hermandad entre los palos flamencos más habituales y los más olvidados (como la debla, el garrotín, la toná o el pregón), los sonidos y atmósferas musicales del siglo XXI y el timbre flamenquísimo de Rocío.

Echar un vistazo a los carteles de los principales festivales de España deja claro que el flamenco está más vivo que nunca. La Plazuela, por ejemplo, un dúo de granadinos que llena conciertos con un sonido, unas letras y unas melodías claramente inspiradas en el flamenco. O Israel Fernández, una de las voces gitanas jóvenes más ponderadas hoy en día, que vuelve a demostrar lo moderna que puede ser la raíz flamenca. Igualmente, no paran de surgir nuevos artistas que, desde otras músicas, tienen el imaginario flamenco en primer plano, como Califato ¾, María José Llergo, Las Mestizas, Queralt Lahoz o Los Voluble.

La oferta actualmente es muy amplia: además de los grupos que juegan con el flamenco y la vanguardia, el aficionado ortodoxo puede disfrutar de los cantes más antiguos en tablaos, peñas y festivales por prácticamente toda la geografía española, donde artistas tanto jóvenes como mayores siguen respetando la raíz y la tradición. Esa realidad flamenca se vive cada noche en el Tablao de Carmen, te invitamos a venir a conocerla de cerca.