El Patio de Carmen: un patio andaluz y un mini museo de Carmen Amaya en Barcelona
El lugar donde se encuentra el Tablao de Carmen no es casualidad. En nuestro patio cordobés, hace cien años, bailó la gran Carmen Amaya cuando era una niña. Hoy es uno de nuestros rincones más icónicos: la tradición y arquitectura andaluzas toman forma en Barcelona, y nuestros clientes pueden conocer nuestra historia y presenciar el arte flamenco en un ambiente inimitable, único en la ciudad.

Historia del patio andaluz del Poble Espanyol
El Poble Espanyol fue construido en 1929 en el marco de la Exposición Universal de Barcelona y se proyectó como una representación de los pueblos típicos españoles. Se dividió en cuatro zonas: norte, centro, Mediterráneo y Barrio Andaluz. Es en este último donde se reservó un lugar para levantar un clásico patio andaluz, con sus paredes blancas, su pozo y sus geranios.
Allí, durante la Semana Andaluza, Carmen Amaya bailó con su familia durante el recibimiento al rey Alfonso XIII. “Va para usted, señor rey”, le dijo la bailaora, aún adolescente, al monarca. El Patio del Farolillo, como fue bautizado, estuvo inutilizado durante décadas, hasta que en los años 80 apareció la idea de crear un tablao en el local contiguo. No hubo que darle muchas vueltas al nombre: Tablao de Carmen, en homenaje a la gran bailaora que con su baile marcó la historia del flamenco. En noviembre de 1988 abrió sus puertas, y el Patio del Farolillo, renombrado Patio de Carmen, se ha convertido con el tiempo en un pequeño museo de Carmen y en un enclave inimitable para celebrar eventos privados y vivir el flamenco como se vive en el sur.

“Mini Museo” de Carmen Amaya: la historia de la bailaora
A lo largo de los años, en el Patio de Carmen, y especialmente en el bar que en él se encuentra, se ha ido creando una pequeña exposición sobre la vida de Carmen Amaya y el contexto que la vio crecer. En la estantería acristalada, por ejemplo, se encuentran dos libros sobre el barrio que marcó la historia de Barcelona y de su flamenco: el Somorrostro.
El Somorrostro, el barrio donde aprendió a bailar
Durante el siglo XX fue un barrio de chabolas en la playa, de condiciones muy precarias. Allí tuvieron su casa muchas familias gitanas. Entre ellas, los Amaya. En estos libros de fotografías sobre el barrio (Somorrostro. Mirades literàries, editado por Enric H. March y Somorrostro, Crónica visual d’un barrio oblidat, de Manel Gausa) podemos asomarnos a aquel mundo desaparecido, donde la pobreza y la arena eran el escenario de penurias y fiestas flamencas a partes iguales. Allí, en esa vida comunitaria y pobre, a través del sonido de la guitarra de su padre, aprendió a bailar Carmen Amaya.
En estos estantes, igualmente, encontramos fotos de la icónica bailaora en sus mejores años, recortes de periódicos sobre ella y sobre el tablao, una imagen histórica de la visita de Alfonso XIII al Patio del Farolillo, la extensa biografía Carmen Amaya de Montse Madridejos y David Pérez Merinero, o incluso una botella de vino diseñada por Encantades dedicado a la artista catalana.
Carmen Amaya en el cine: los carteles del bar
Pero todo el protagonismo de la decoración del bar se lo llevan varios carteles de la otra faceta artística de Carmen, que si bien quizás no es tan conocida, también la llevó a la fama en nuestro país y en el extranjero: las películas. De las estadounidenses, decora el bar el cuadro de Sueños de gloria (en inglés, Follow de boys), una de las más llamativas por su amarillo chillón. Se estrenó en 1944 y Carmen compartió cartel con estrellas de Hollywood del momento como Orson Welles o Peggy Ryan. De las producciones de México, el cartel de Pasión gitana muestra a una bailaora trágica al lado de un toro y un torero (la película la protagonizaron Carmen y el matador de toros Joaquín Rodríguez Cagancho); y en el de Música en la noche, varios músicos y bailarines comparten imagen con una Carmen con poderío, preparada para echarse a zapatear.
No podía faltar su largometraje más icónico: Los Tarantos. No solo fue importante en la historia de Carmen, también en la historia del cine español: fue la tercera película española en ser nominada al Óscar Internacional. Fue uno de los últimos proyectos de Carmen, que rodó ya en un estado de salud empeorado y no llegó a ver la película: se estrenó el 5 de noviembre de 1963, dos semanas antes de la muerte de la bailaora. Otro póster muy especial que tenemos en nuestra colección es el que hizo para ella Sol Hurok, empresario que propulsó a decenas de artistas en su carrera americana. Entre ellas, Carmen Amaya. En la imagen que el Hurok hizo para su agencia, una poderosa Carmen atraviesa con la mirada rodeada de palabras que la definen: “Dinamita”, “volcánica”, “tornado humano”.
Una deuda pendiente de Barcelona con Carmen Amaya
Junto a estos carteles y otras curiosidades de su trayectoria (la programación de su primera actuación en el Teatro Maravillas de Buenos Aires, o los sellos antiguos que llevaban su imagen), nuestro bar funciona como un escaparate sobre los éxitos de Carmen. Barcelona tiene una deuda con su figura al no haber dedicado ningún museo a una artista de tanta importancia, y este espacio hace las veces de pequeña exposición sobre una bailaora sin igual en la historia del flamenco.
Para ver este espacio mágico, nuestros clientes pueden vivir una Noche Estrella, que incluye una visita privada al patio con una charla sobre la vida de Carmen y la historia del tablao, además de una cena de primer nivel y, por supuesto, nuestro espectáculo flamenco.

Eventos privados en Barcelona: un patio para 100 personas
Con capacidad para 100 personas de pie y 35 sentadas, el Patio de Carmen es perfecto para llevar a cabo actividades de team building, eventos corporativos, viajes de incentivo o celebraciones privadas en general. Además de ver el espectáculo flamenco en el patio, nuestro cliente puede vivir este arte en sus propias carnes con nuestros talleres de palmas, de cante, de guitarra y de baile. Incluso, para los más animados, tenemos talleres de dos de las bebidas más icónicas de nuestro país y de la fiesta andaluza: taller de sangría y taller de rebujito.
Igualmente, la belleza del Patio de Carmen ha hecho de él un buen escenario para proyectos audiovisuales. En el último año, por ejemplo, La Tana, cantaora de nuestro cuadro flamenco, eligió el patio como escenario protagonista para su último videoclip. O artistas de otros géneros, como Alfred García, que celebró en nuestro patio la presentación de su single Rumba catalana y el documental homónimo que explora el género barcelonés.
Tanto el patio como el resto del tablao son una experiencia llena de belleza e historia, un plan sinigual en Barcelona que atrae a locales y viajeros desde hace 30 años… y que no deja indiferente a nadie que lo visite.