La Gran Gala Flamenco de Barcelona: el flamenco en el tablao vs el flamenco en el teatro
En 1908 se abrió a dos pasos de la icónica Vía Laietana uno de los edificios más importantes del modernismo catalán: el Palau de la Música. Diseñado por el arquitecto Lluís Domenech y Montaner, en un principio fue construido para albergar la sede del Orfeo Catalán. El 9 de febrero de ese año se inauguró para conciertos de música de orquesta e instrumental, pero prácticamente desde sus inicios empezó a acoger todo tipo de música y se convirtió en uno de los teatros de la ciudad por donde pasaban todas las música. Más de un siglo después, se ha convertido en uno de los emblemas de la cultura en Barcelona, uno de los más bellos escaparates donde artistas de aquí y de fuera pueden presentar sus obras de teatro, su música y sus espectáculos. Incluso fue declarado (junto al Hospital de la Santa Creu y Sant Pau, del mismo arquitecto) Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1997. Y desde hace 18 años, programa ininterrumpidamente uno de los espectáculos flamencos más vistos en Barcelona: la Gran Gala Flamenco.

Historia flamenca del Palau
El flamenco, como parte de la historia musical y social de Cataluña, no podía quedarse fuera del preciado escenario del Palau. Desde sus inicios acogió a bailaores y cantaores, e incluso hay un guiño a su comunión con el arte jondo: el fondo del escenario lo presiden 18 esculturas dedicadas a las musas de la música universal, y una de ellas es una bailaora que toca las castañuelas.
Uno de los primeros espectáculos flamencos de un gran exponente del baile flamenco del siglo XX fue el de Vicente Escudero junto a Carmita García en 1944. La danza española tuvo su protagonismo igualmente en el Palau durante esos años, y una de las actuaciones más icónicas llegó de la mano de la gran Carmen Amaya.
Carmen había vuelto a Barcelona en esos años, y acababan de inaugurar su fuente en la actual playa de la Barceloneta, en homenaje a ella y el barrio de chabolas en la arena que la vio crecer, el Somorrostro. Como agradecimiento a la ciudad donde aprendió a bailar y la vio aparecer en los escenarios del Barrio Chino (actual Raval), esa misma noche la bailaora ofreció un espectáculo para recaudar fondos para el Hospital-Asilo San Rafael.
En la actualidad, el flamenco sigue no solo presente en el Palau, sino que se ha convertido en parte esencial de su programación. La Gran Gala Flamenco lleva 18 años programando su show flamenco en el Palau sin interrupción. También se programa en otro de los teatros icónicos y ligados al flamenco de la ciudad: Teatro Poliorama, en Las Ramblas. En esta sala se presenta igualmente el espectáculo Ópera y Flamenco, en el que se apuesta por la fusión del flamenco con el canto lírico y la tradición española. Cabe mencionar que en 2025 la Gran Gala Flamenco llegó también a la capital, concretamente al Teatro Capitol de la Gran Vía madrileña.
El flamenco de teatro versus el flamenco de tablao
El flamenco encontró su lugar en los teatros a finales del s. XIX, cuando empezaron los artistas flamencos a profesionalizarse en espacios públicos, en los cafés cantantes y posteriores tablaos. Desde el siglo XIX bailaoras y cantaores se han subido a ofrecer su arte al mundo, y lo jondo convive en tablaos y teatros en todas las ciudades flamencas del mundo.
Sin embargo, la experiencia del público y del artista puede resultar algo diferente en unos y otros. Así lo explica Diego Amaya de Chicuelo, tocaor que ha tocado durante varios años en el Tablao de Carmen y que actualmente forma parte del equipo artístico de la Gran Gala Flamenco. “En el Palau está más montado y somos unos cuantos músicos, entonces te da una sensación diferente. En un tablao casi siempre hay solo una guitarra. Si hay dos y coincides mucho con el otro guitarrista, te da tiempo a montar algo, pero si no normalmente todo es más batallero. Eso es lo que más me gusta del tablao, la improvisación, que nunca un baile sale igual”, cuenta el tocaor.
En el Palau actúa con el grupo de su padre, el tocaor Chicuelo, uno de los directores artísticos de la Gala junto al también guitarrista Tati Amaya. Se rodean de artistas de renombre locales como Eli Ayala o Mathilde Antón al baile, o La Tana, Ana Brenes, Ana Colom o Joaquín ‘el Duende’ al cante.
Del trabajo en un teatro, Diego destaca la oportunidad de poder trabajar y preparar sobre la música con más tiempo: “Aunque siempre hay partes de improvisación, los bloques generales están más montados. Eso me gusta mucho porque puedes trabajar sobre algo y aprendes de otra manera. Yo por ejemplo hice todas las voces de la segunda guitarra, o también compartes con un violín, y podemos llevarlo a otra sonoridad, rompernos más el coco en ese sentido”. Por su parte, los bailaores y bailaoras montan las coreografías previamente para los tramos que bailan en conjunto.
Independientemente de que sea en teatro o tablao, Barcelona siempre ha acogido el flamenco en sus escenarios como parte de su vida cultural y de su historia. En el Tablao de Carmen acercamos el flamenco de tablao a los curiosos y aficionados en su más pura esencia, para que puedan vivir de cerca la magia de este arte centenario.
