Catalanes flamencos por el mundo

En Barcelona han nacido y siguen naciendo grandes protagonistas de la historia del flamenco. Es cuna de figuras del cante, el baile, el toque y la percusión que han marcado a generaciones enteras, que han paseado y pasean la marca del flamenco catalán por España y por el mundo. Pero también es una ciudad a la que muchos artistas nacidos fuera llegan para impulsar su carrera, como destino donde crecer y aprender en tablaos, escuelas y festivales flamencos.

Catalanes que triunfan fuera

El cante flamenco barcelonés tiene dos nombres: Duquende y Mayte Martín. Mayte, cantaora de las más respetadas y valoradas de su generación, sigue viviendo en el barrio donde nació, Poble-sec. Pero Duquende, nacido Juan Cortés Santiago en Sabadell, hace unos años que tiene su casa en Benajarafe, en Málaga, delante del mar. Allí, además de vivir cerca del mar, y seguir componiendo y produciendo su música, trabaja en muchos de los infinitos festivales que se celebran en los pueblos de Andalucía. 

Y hay una tercera voz, un poco más joven, que es necesario mencionar si hablamos de quejío catalán: Miguel Poveda. Nació en Badalona y desde muy pequeño tuvo gusto por el cante, incluso grababa sus coplas en casa de niño. Trabajó en el Tablao Cordobés y en el Tablao de Carmen, y dio su salto a la fama en el mundillo 1993, cuando ganó la Lámpara Minera en el prestigioso Festival de Cante de Las Minas de La Unión. Desde entonces hasta ahora se ha convertido en una de las voces más reconocibles del panorama flamenco y estandarte del arte flamenco nacido en Cataluña. Desde principios de los años 2000 reside en Andalucía, primero en Sevilla y en los últimos años en Estepona (Málaga).

Si el cante se llama Mayte, Duquende y Miguel, el baile actual de Barcelona tiene como exponente a El Yiyo. Aunque nunca ha dejado su casa de San Roque (Badalona), vive con un pie puesto en Madrid y Sevilla, donde muy frecuentemente viaja para trabajar en los tablaos de allí.

De fuera que triunfan en Barcelona

Como eje neurálgico de lo jondo, muchos extranjeros llegan a Barcelona con una maleta y ganas de trabajar en todas las tablas de la ciudad. Desde Argentina, por ejemplo, hace alrededor de diez años que viven y trabajan en Barcelona tres artistas: Lucas Balbo, percusionista; Betiana Barros, bailaora y Exequiel Coria, tocaor. Desde México llegó Karen Lugo, bailaora y coreógrafa residente en Barcelona, cuyo estilo único le ha llevado a colaborar con artistas de renombre, tanto flamencos como no flamencos. Llegada desde Venezuela, en esta ciudad contamos con el arte de la bailaora Mariana Martínez, habitual en los espacios flamencos de Barcelona pero con un pie en América en espectáculos y clases de baile. Y también criadas en Latinoamérica, concretamente en Cuba, dos jóvenes bailaoras despuntan en la escena local: Montserrat Martínez e Ivelisse González.

La bailaora argentina Betiana Barros en el Tablao de Carmen

También ha aterrizado en la ciudad el arte flamenco cultivado en el resto de Europa. Nacidos en Francia son la bailaora Mathilde Antón, el tocaor Iwan el Francés y la pianista flamenca Mélodie Gimard, que eligieron la capital catalana para dar sus pasos para propulsar sus carreras. Y en Londres nació el tocaor Jero Férec, creador del proyecto Las Brujas, un pequeño tablao en el Gótico, y asiduo en las tablas de esta casa.

Asimismo en Barcelona residen dos eminencias del arte flamenco nacidas y criadas en el sur. Paloma Fantova, de Puerto Real (Cádiz) vive y trabaja en Barcelona desde hace años junto a su marido, el cantaor Antonio Fernández, y sus dos hijas. Paloma es una de las bailaoras más respetadas por sus compañeros en el flamenco actual, y además de su trabajo en los tablaos, ofrece sus espectáculos en los festivales más relevantes del país, como el Festival de Jerez o la Suma Flamenca de Madrid. Tanto Antonio como Paloma trabajan habitualmente en el Tablao de Carmen.

La bailaora Paloma Fantova en el Tablao de Carmen. Foto de Eva Blanch

También de Andalucía procede La Tana, leyenda viva del cante nacida en Sevilla cuya fama y reputación dio un salto cuando cantó para dos temas del álbum Cositas buenas, del tocaor entre tocaores, Paco de Lucía. Unos años después, en 2010, lanzó su disco Tú ven a mí, y en los últimos años ha colaborado estrechamente con los proyectos del artista Antón Álvarez, más conocido como C. Tangana, tanto en la gira de su álbum El Madrileño como en el disco y documental La guitarra flamenca de Yerai Cortés. La Tana vive desde hace más de una década en Barcelona junto a su marido, Mariano Santiago, y su hija Carmen. Los dos vienen asiduamente a nuestro tablao para brindar lo mejor de lo jondo de Andalucía y de Cataluña.

La cantaora La Tana en el Tablao de Carmen. Foto de Eva Blanch

Por último, cabe mencionar a tres mujeres andaluzas promesas del flamenco que hicieron de Barcelona su casa. En el cante, Ana Lorenzo (habitual también en nuestro tablao) proviene de Huelva, y Laura Marchal, de Jaén. En la guitarra, destaca la joven tocaora gaditana Ángela Zarzuela. Las tres se mudaron para estudiar en una de las escuelas de música más prestigiosas de España, la Escuela Superior de Música de Cataluña, y una de las pocas que ofrece formación universitaria centrada en la guitarra y en el cante flamenco.